"Cuando el desencanto se ha convertido en artículo de consumo masivo y universal. Nosotros seguimos creyendo en los asombrosos poderes del abrazo humano" Eduardo Galeano.

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sábado, 4 de julio de 2009

miércoles, 12 de noviembre de 2008

CARTELERA DE TEATRO

Amigos: va esta invitación para el domingo 23. Ponemos en escena "El viejo Criado", de Roberto Cossa. Vayan que creo que les va a gustar. La obra es lindísima. Ah, ¡¡¡¡lleven público!!!

Gabriela Urrutibehety

Dolores - Buenos Aires
http://168-significando.blogspot.com

“EL VIEJO CRIADO” EN EL UNIONE
Bajo la dirección de Carlos Zuleta, sube a escena una pieza fundamental de Roberto Cossa.

Una nueva oportunidad de ver teatro hecho por dolorenses tendrá el público de nuestra ciudad el próximo domingo 23. A partir de las 22, en el escenario del Teatro Municipal Unione, se pondrá en escena “El Viejo Criado”, pieza fundamental del dramaturgo argentino Roberto Cossa, autor de éxitos como “La nona”, “Yepeto” o “Gris de Ausencia”.
Bajo la dirección de Carlos María Zuleta, el elenco integrado por Sebastián Cretón, Guillermo Lucca, Walter Pereda y Gabriela Urrutibehety revivirá una obra en la que se mezclan el humor y la ternura, con el fondo de la historia argentina de los últimos cincuenta años. Cuatro personajes entrañables buscan revelar sobre el escenario sus sueños, sus contradicciones y una cierta magia extraña que surge de uno de los textos claves del teatro argentino de los últimos tiempos.
“Pocos autores han alcanzado tan perfecto grado de lucidez en la interpretación de la realidad social y el comportamiento de la clase media porteña como Roberto Cossa" –dice Osvaldo Soriano–, entre ellas "se destaca una obra maestra: El viejo Criado"... "Toda la miseria argentina está allí: el autoritarismo, la mentira, la ceguera histórica, la estupidez, la ignorancia, la prostitución de los valores éticos y morales. Con una lucidez implacable, a través de una bella metáfora, Cossa pasa revista a la Argentina de este siglo y muestra el encierro y pasividad que incuban el germen de la tragedia de hoy."

Las entradas son numeradas y tienen un valor de 15 pesos, con descuentos para jubilados y estudiantes.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Del diario de mi amiga la viajera III

Y esta es la última página del diario de mi amiga la viajera.... Diego Sachella

EXPERIENCIA

We had the experience but missed the meaning
And approach to the meaning restores the experience
T.S.Eliot
Tuvimos la experiencia. En algún lado leí esta frase que, sé, es un verso. En algún lugar de mi cabeza o mi hígado quedó esta frase, resonando como la conciencia de una falta.
La mañana de sábado otoñal es magnífica en Málaga. Hay sol y la temperatura obliga a la calle. Todavía no han salido todos los que después saldrán, pero la plaza de La Merced está mojada, porque ya han pasado los del camión del agua. Los bares están poniendo las mesas y las sillas en la calle. Un ómnibus escupe jubilados ingleses que escuchan a un guía que se ha parado sobre un banco. Las banderolas anuncian un octubre picassiano en Málaga. Son 125 los años desde el nacimiento del pintor.
Soy la única visitante, a esa hora, en el museo. La casa de Picasso es por fuera una casa típica del lugar y, por dentro, un museo típico, con su puesto de venta de jarros para tomar el té, bolígrafos y carteritas que repiten la paloma con un entusiasmo que desesperaría a Benjamin.
Una guía me abre la puerta de la sala en la que las fotografías de Lee Miller revelan a Picasso. El esposo de Lee Miller, Roland Penrose, fue amigo y biógrafo del pintor, se entera mi ignorancia con el catálogo. Las fotos muestran a un señor flaquito, con ojos pícaros y una nariz rara. En su estudio, en su casa, con su mujer, en el campo. Picasso está ahí, captado por un ojo amigable y comprensivo. El cuerpo de un viejito saltarín en camiseta frente a los cuadros que revolucionaron la manera de mirar.
¿La vejez es conservadora? ¿La revolución, patrimonio juvenil? ¿Qué es ser viejo? ¿Qué es ser joven?
El primer piso es el lugar donde se exponen algunos objetos del dueño de casa –incluido un primoroso y casi ridículo vestidito de bautismo- y sus litografías y cerámicas.
Los ojos de Jacqueline tienen una profundidad que absorbe, el rostro anguloso de una mujer obliga a detenerse y no pasar adelante. Los guardias del museo, supongo que de aburridos, me siguen a todas partes. Nunca había pensado robar un cuadro de un museo; sonrío con la idea.
Uno de ellos, mientras bajo la escalera de madera, me sugiere una visita a la otra sala, la de enfrente. Y allí me encuentro a Penrose, y a Man Ray y a Paul Eluard. Sola frente a ellos. Sola, incluso, frente a una maravillosa fotografía que ocupa toda una pared: una pareja mirándose a los ojos en un paisaje montañoso y agreste. Pantalones de tiro alto, pinzados, anchos. Ella, con un corpiño que deja medio torso al aire. Bellos, enamorados, seguros, poderosos: siento el dolor de la distancia y los días sin Horacio. Aprieto el bolso y la mano se calma con la cercanía del pasaje para esa misma tarde. Pero los ojos, y el pecho, y el páncreas quedan prendidos de esa foto gigante.
El surrealismo es un viaje de ida. Es una droga que envuelve, como el humo de la marihuana. El mundo es otro, muy distinto de las coordenadas que plantea allá afuera, la plaza de la Merced. A la vuelta de una esquina, en un rincón, el tórax se me va tras un rectángulo de papel escrito y coloreado. Y ahí, sola en la sala sola, interrumpiendo el paso de un grupo de empleados que van a ocupar sus lugares, leo entre labios, en un francés que apenas chapurreo, Je ecris ton nom, Paul Eluard. Me miro desde afuera: las manos se me han abierto como cuando se va hacia un abrazo, las palmas se me han llenado de esa sustancia de la que está hecho lo inmaterial, los ojos se me han fijado en esos gusanitos negros que hablan de cuadernos de la escuela rayados por el poder de esa palabra que hace renacer o en los colores que Fernand Leger le ha disparado, los pies se me han pegado a esa tierra, 15 mil kilómetros más allá de la mía, hasta donde he tenido que ir a buscar una experiencia.

Gabriela Urrutibehety

jueves, 30 de octubre de 2008

Del diario de mi amiga la viajera II. Diego Sachella

LA ALHAMBRA Y EL SENTIDO DE LA REALIDAD

MALAGA, 24.10.08. Una palabra para definir la Alhambra: sensualidad. Sensualidad, fiesta de los sentidos. La Alhambra entra por todos los sentidos; desde todos los sentidos, impacta el cuerpo y, desde el cuerpo, repasa el alma. La Alhambra entra por la vista, el olfato, el tacto, el sonido. Pero desde todos ellos, te envuelve en un juego de apariencias, se parecer lo que no se es, de simulación permanente. La Alhambra pone en juego el sentido de la realidad. Una ventanita aparece a lo lejos con una primorosa cortina de encaje. Pero no es encaje: es mármol. La insoportable levedad del mármol aprisiona los sentidos: hay que tocar y sentir que la suavidad es fría para convencerse. No hay encaje, entonces. Pero lo hay. La piedra labrada, la piedra bordada, la piedra desfigurada en el precioso entretejido de un es no es.
Granada es una moderna y gran ciudad de la España del siglo XXI, movida por la crisis mundial, el desempleo y la baja del consumo. La Alhambra está en Granada, pero no en este mundo. Quien camina por los jardines de la Alhambra no siente los ruidos de la ciudad que acaba de dejar al ingresar. Pagar el boleto de 12 euros en una taquilla similar a la de cualquier aeropuerto, habilita a cruzar una reja hacia otro lugar. Sólo se oye en ruido del agua fluyendo, el canto de los pájaros y los pies de los caminantes. Todo lo demás, ha desaparecido.
Atravesar la reja implica, además, poner en funcionamiento el mecanismo de captación de olores. Porque los olores no preguntan ni piden permiso: invaden poderosamente. Suave monstruo de mil cabezas: rosas, jazmines, pasto verde, agua fresca y otros que el conocimiento que cada uno tiene del mundo no permite descubrir. Se está y no se está en Granada. Otros sonidos, otros olores, otra atmósfera vuelve a trastornar el sentido de la realidad, que se ha evaporado tras el perfume, bello y malsano, que marea en la siesta de este lugar, ubicado ya no se sabe dónde.
El agua está por todas partes. Salta de los surtidores, se desliza por las acequias. El pasamanos de la escalera engaña: no es un pasamanos inocente, sino que en su interior corre el agua. Corre, hasta remansarse en las fuentes alargadas que se extienden entre un pabellón y otro de los palacios nazaríes. El agua es calma: el palacio nazarí ha caído en ella. El palacio vive en el reflejo, porque es más atrayente verlo en la horizontalidad el agua que en la verticalidad normal de la construcción humana. ¿Cuál es el palacio, cuál palacio es? La mano en el agua destruye al palacio. Pero sólo por un instante, sólo hasta que retorne la quietud.
Nada de lo que se ve, de lo que se oye, de lo que se huele, de lo que se toca es lo que parece ser.
Pero la Alhambra está ahí, pese a los moros, pese a los cristianos, pese a los turistas japoneses que insisten en querer llevársela a casa con el ojo arrasador de sus cámaras fotográficas.

Gabriela Urrutibehety

miércoles, 22 de octubre de 2008

Una amiga en Marruecos Entrega Número 1


Gabriela Urruibehety, Dolorense, amiga que Uds. ya conocen, está (por un premio) en Málaga y desde allí conoció Marruecos.
Nos regaló este archivo que me pareció de una belleza mística y les comparto.
Diego Sachella


MARRUECOS
MALAGA, 20.10.08.- Pongámonos de acuerdo: tres días son tres días, y menos si se pasan como turista (3 días, 2 noches: algo más de 48 horas). Los micros pasan por las calles, no las recorren; los hoteles no son las casas; los contactos con la gente mediados por un guía o un conserje no son contactos con LA gente; las actividades que se pagan en euros tienen otro sentido.
Hechas estas aclaraciones y precisiones, pasemos al relato. Estuve tres días y dos noches, en un tour por Marruecos, y no salí indemne.
Cruzar el estrecho de Gibraltar lleva tanto como cruzar de Buenos Aires a Colonia (la empresa de transporte, en definitiva, es la misma) pero en 45 minutos se ingresa a otra dimensión. Ceuta es el puerto español ubicado en la costa marroquí desde donde puede verse el peñón de Gibraltar ocupado por los ingleses. Cuando viajamos a Algeciras para tomar el barco, Antonio, el chofer, despotricó contra los ocupantes del peñón, porque incluso, “hasta se han inventado una lengua para molestar (no fue el término que usó) a los españoles y los ingleses”. Cuando volvíamos, nos encontramos con un grupo de militares españoles –jovencitos y jovencitas militares españoles- que venían a la guarnición ceutí.
Marruecos es una experiencia impactante. Impacta en los oídos el sonido de la voz llamando, desde la mezquita, a la oración. Impacta en los ojos el colorido de los trajes de las mujeres, largos de mangas, largos hasta los pies, alargados en pañuelos sobre las cabezas. Impacta el sabor del couscous y las aceitunas. Impacta el olor de la medina de Tetuán: falta de desagües, pescados vendidos en la calle, aromas de más de 200 hierbas en la farmacia berebere que nos llevan a visitar. Impacta el tacto de las alfombras, de las telas, de la lana cruda, del cuero de oveja repujado, de las cerámicas en las mesas del restaurant de Chaouen.
El camino hacia M’Diq impacta: una moderna carretera, construcciones y grúas por todos lados, el equipo del Atlectic de Tetuán concentrando en el hotel, al que se llega luego de pasar a la vera del Club Mediterranée y del Sofitel, entre otros símbolos del descanso primermundista. ¿Esto es África? Yo he crecido pensando que África eran Tarzán y los beduinos, anche Cleopatra y las pirámides.
En Chaouen, las mujeres separadas de los hombres lavan la ropa en el río, el gas llega en garrafas dentro de un camión pero es llevada por las laberínticas callecitas –por algunas se debe pasar de costado, porque no entras- a lomo de burro, el sastre cose a mano y el tejedor de telar tiene al lado una persona que hila en la rueca, como en el cuento de la Bella Durmiente.
En la puerta del hotel Intercontinental de Tanger, un hombre nos advierte en un español arrevesado: “señora, vuelve adentro que es muy temprano y no queremos tener problemas”. Es peligroso andar sola, aclara, aún a media cuadra del hotel. Una, mujer, obedece y vuelve a la burbuja categorizada por cantidad de estrellas.

Mercado viejo, barrio judío, el arte de reagatear
La medina de Tetuán, dentro de la cual está el barrio judío, ha sido declarada patrimonio de la humanidad. El primer impacto es el olor y el segundo, inmediato, es la estrechez. Tu cuerpo es invadido por el laberinto de calles y por la mezcla de aromas; la breve luz que baja desde el cielo despejado está disminuida por las lonas que actúan de tejados de los puestos de sardinas, de verduras, de kaftanes, de almendras. Lonas exiguas, al fin y al cabo, porque las construcciones se elevan hasta casi unirse, como los eucaliptos que llevan a la casa de mi hermano. La fila de turistas camina, bajo miradas que no puedo descrifrar: desconfianza, aceptación, ironía velada, indiferencia... Disgusto por las fotos en todos lados: la religión musulmana está en disputa con la imagen y Mohamed, nuestro guía, explica que hay una creencia similar a la de nuestros indios, acerca de que la foto roba un pedazo del alma. Estoy creyendo, desde hace un tiempo, que eso es cierto.
El viejo arte del regateo: una forma de comercio diferente, a la que uno debe acostumbrarse si quiere comprar algo aquí. Un juego en el que el sobreentendido, el gesto, la ambigüedad son las claves. Decir que no, no siempre es no; se puede decir que sí de muchísimas maneras; el no se dice en el tono o en la interrupción de la comunicación. Nada vale lo que en principio se dice; todo vale lo que uno esté dispuesto a pagar. El valor es lo más relativo del mundo: nunca es el mismo, sino el que los sujetos involucrados en el juego deciden que sea. Con la diferencia de que se explicita el juego y el juego se juega cada vez. ¿Cuánto vale un big mac? Lo que alguien –ya sabemos quién- decide y, a partir de ello, transforma en indicador económico internacional.

Pueblo azul
Hay que insistir. Antes de llegar a las medinas –esto es, las áreas viejas de las ciudades- se pasa por modernas urbanizaciones. Pero las medinas son tan reales como las otras zonas.
Chauen dicen que es el pueblo azul. Las tumbas del cementerio son azules. Las casas, de cal azulada. Dicen que el azul es un color sagrado en el Islam. También que el preparado (cal + añil) espanta los mosquitos y evita que la humedad ingrese a las casas. Los artesanos hacen cuadritos azules y blancos para colgar las llaves que venden a los turistas. En Chauen hay una alcazaba –una fortaleza- que nuestro guía, más interesado en que vayamos al mercado, no sabe de qué época es. Y es bellísima.
La comunidad de Andalucía aporta euros para la restauración de la vieja medina de Chaouen. Una viajera española protesta porque la junta de gobierno gasta dinero en el extranjero en lugar de ocuparse de los problemas –inespecificados- de Andalucía.
En Chaouen, la ropa se lava en el río. El guía dice que no hay que comprarles lavarropas a las mujeres porque eso las hace haraganas. Los hombres solteros lavan la ropa, aunque en un lugar diferente. No la lavan en el río como las imágenes del Billiken, sino en una construcción que desvía el agua y la hace pasar por unos piletones en los que las tablas de lavar están incorporadas. También se desvía el río para que alimente los molinos: el de moler el grano para hacer harina y el de moler las aceitunas para hacer aceite. Es domingo cuando llegamos a Chaouen, y los molinos están cerrados. Pero la ropa hay que lavarla y, aunque amenaza lluvia, son varias las personas que están en esas construcciones. Sobre la montaña, un pastor cuida ovejas. Más allá, otro hombre custodia el fuego. Los niños son ruidosos como todos los niños del mundo y saltan alrededor de los extranjeros, haciendo pullas en árabe que se entiende tan bien como el habla del vecino de a la vuelta.
Chaouen es un pueblo azul y amable. Al menos en el sentido occidental: impacta a la vista, pero armónicamente. Los olores son de almizcle y cuero de oveja, que es desagradable pero no tanto.
Nos vamos de Chaouen rumbo a Ceuta: otro tiempo que no sólo incluye cambiar dos horas los relojes.
Gabriela Urrutibehety.

martes, 23 de septiembre de 2008

"Arte contra la discriminación"

Convocan a sumarse al proyecto 'Arte contra la discriminación'
El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), dependiente del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación convocó a los teatristas de todo el país a sumarse al proyecto 'Arte contra la discriminación'.La presentación de las obras se cerrará el 1 de octubre y las piezas seleccionadas serán montadas en Mar del Plata en febrero de 2009.Las bases del concurso exigen los siguientes requisitos:- La temática establecida es la Discriminación en todas sus formas (Adultas/os Mayores, Afrodescendientes, Personas con discapacidad, Diversidad Sexual, Diversidad Religiosa, Género, Juventudes, Migrantes y refugiadas/os, Niños y Niñas, Pueblos Originarios, Personas viviendo con VIH y sida, Pobreza, entre otros).- Las piezas deben ser representadas por artistas residentes en el país.- Deberán tener una duración máxima de 75 minutos. Deberán presentarse 3 copias en formato VHS o DVD en sobre cerrado junto con la correspondiente ficha de inscripción (a descargar de www.inadi.gov.ar, apartado 'Arte contra la Discriminación') a este certamen.- La recepción de las piezas se realizará, por correo o personalmente, de lunes a viernes de 10 a 18 en las delegaciones provinciales de este Instituto (las que podrán ser consultadas en el sitio www.inadi.gov.ar, en el apartado 'Delegaciones') o en la sede central, Moreno 750 1º piso C1091AAP (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) con la referencia 'Inscripción Arte contra la Discriminación - Teatro'.El cierre de presentación de piezas es el 1 de octubre a las 18.A los efectos de la selección se constituirá un jurado para cada provincia integrado por artistas de la disciplina y miembros del Inadi.- Serán preseleccionadas tres piezas por provincia, las que serán enviadas a una selección final a cargo de curadores centrales constituidos por representantes del Inadi, de la Secretaría de Cultura de la Nación y del ámbito teatral. Este jurado central anunciará los resultados el 1 de diciembre de 2008.- Será seleccionado un total de 24 piezas, una por jurisdicción. El jurado central se reservará la elección de 12 de estas piezas para ser montadas en Mar del Plata en el ciclo que se llevará a cabo en febrero de 2009. No obstante ello, los representantes de las 12 piezas restantes serán invitados/as a participar del ciclo y contarán con los gastos pagos hasta 2 integrantes por cada elenco.- Las piezas seleccionadas recibirán, por parte del Inadi, la cobertura de los gastos necesarios para el montaje de sus obras, comprendiendo el traslado de los elencos (hasta 5 actores/actrices como máximo y hasta 3 integrantes de producción y/o dirección), la escenografía y demás elementos técnicos a Mar de Plata, tanto de ida como de vuelta a su lugar de origen u otro, así como gastos de alojamiento y comida durante los días que dure el ciclo.Para más información, los artistas pueden comunicarse al (011) 4340-9480, escribir a artecontradiscriminacion@inadi.gov.ar o visitar la página oficial del Inadi.
Gabriela Urrutibehety


Dolores - Buenos Aires

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viernes, 15 de febrero de 2008

Cuerpo de Mujer

La descubrí gracias a Diego, que siempre colabora con nosotros, él me propuso visitar el Blog La Rosa Brindada, allí me encontré con Gabriela Urrutibehety, vecina de la Ciudad de Dolores y autora de este

CUERPO DE MUJER

La mujer es un cuerpo.
Es una pelea, cuerpo a cuerpo.
Por el cuerpo.
Con el cuerpo.
Desde chiquitas:
Mostrar o no mostrar.
Vestir, tapar, desnudar.
Moño.Adorno.
Y la propaganda, que manda cruel en el cartel.
Cortar, sacar, elevar, agregar:
cuerpo de quirófano
manipulable por otros.
Cruel, en el cartel.
Cuerpo de mujer.
Nicho de palabras ajenas
decisiones ajenas.
Los médicos le piden permiso a los jueces, los jueces le piden permiso a la cámara, la cámara le pide permiso a la corte, la corte le pide permiso al rey, el rey le pide permiso al Papa, el Papa le pide permiso a Dios. ¿Y Dios? Antón pirulero, cada cual atiende su juego.
Mi mujer es mía, y en el cuerpo pongo la marca.Y es de buena educación ignorar.
Mujeres vendidas.
Mujeres compradas.
El que peca por la paga y el que paga por pecar.
Madre que busca a la hija robada:
la funcionaria del Imperio,
premio y beso,
y a decidir sobre los cuerpos
de miles de mujeres con túnica y velo,
con almas de otros cielos,
meros daños colaterales.
Mujeres en guerra.
¿Qué forma tiene la mesa de arena
en la que se decide violar mujeres como estrategias?
¿Qué siente el que siente su propio cuerpo
rajando cuerpos ajenos?
¿Qué siente quien debe decidir
si esto debe ser condenado o no
por la comunidad organizada?
Mujeres muertas.
Miles de cuerpos de mujeres
que desaparecen de la vista,
sólidos que se desvanecen en el aire.
Y nadie hace una revolución por esto.
Los cuerpos de las mujeres explican
lo que nadie parece querer escuchar.


Gabriela Urrutibehety.