"Cuando el desencanto se ha convertido en artículo de consumo masivo y universal. Nosotros seguimos creyendo en los asombrosos poderes del abrazo humano" Eduardo Galeano.

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miércoles, 24 de agosto de 2011

Desde uno de tus patios haber mirado
las antiguas estrellas,
desde el banco de
la sombra haber mirado
esas luces dispersas
que mi ignorancia no ha aprendido a nombrar
ni a ordenar en constelaciones,
haber sentido el círculo del agua
en el secreto aljibe,
el olor del jazmín y la madreselva,
el silencio del pájaro dormido,
el arco del zaguán, la humedad
-esas cosas, acaso, son el poema.
El Sur
Jorge Luis Borges
Fervor de Buenos Aires (1923)

domingo, 18 de noviembre de 2007

"los libros va siendo

el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo” la frase pertenece a Julio Cortazar; el cuento que les traigo hoy, de Jorge Luis Borges, sin discusión, el mayor de los nombres de nuestra literatura.
La foto, el cuchillo, que perteneció a mi abuelo. Empuñadura de plata, en la vaina, pueden leerse las iniciales BM; en la hoja, se distingue, aún, la marca, "Mann&Federiein", ¿años?... aseguraría más de cien y una historia que prometo contarle a La Gallineta

El Puñal
Jorge Luis Borges.

a Margarita Bunge.

“En un cajón hay un puñal.
Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Luis Melián Lafinur se lo dió a mi padre, que lo trajo del Uruguay; Evaristo Carriego lo tuvo alguna vez en la mano.
Quienes lo ven tienen que jugar un rato con él; se advierte que hace mucho que lo buscaban; la mano se apresura a apretar la empuñadura que la espera; la hoja obediente y poderosa juega con precisión en la vaina.
Otra cosa quiere el puñal.
Es más que una estructura hecha de metales; los hombres lo pensaron y lo formaron para un fin muy preciso; es, de algún modo eterno, el puñal que anoche mató a un hombre en Tacuarembó y lo puñales que mataron a César. Quiere matar, quiere derramar brusca sangre.
En un cajón del escritorio, entre borradores y cartas, interminablemente sueña el puñal su sencillo sueño de tigre, y la mano se anima cuando lo rige porque el metal se anima, el metal que presiente en cada contacto al homicida para quien lo crearon los hombres.
A veces me da lástima. Tanta dureza, tanta fe, tanta impasible o inocente soberbia, y los años pasan, inútiles”.



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