"Cuando el desencanto se ha convertido en artículo de consumo masivo y universal. Nosotros seguimos creyendo en los asombrosos poderes del abrazo humano" Eduardo Galeano.

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viernes, 28 de diciembre de 2007

¡Ave María Purísima!


Las puertas están abiertas, siempre lo estuvieron…
Para los que callan y para los que susurran, para los que gritan y para los que hablan.
Para aquellos que nos animamos a entrar y para los que todavía andan dando vueltas sin animarse.
Para los que descubrimos esta aventura y para los que todavía no encontraron la botella en el mar.
Para los náufragos, para los soñadores, para los realistas y para los utópicos; para los que sueñan y para los que viven la vida despiertos.Para los que recuerdan un pasado mejor y para los que pretenden un futuro prometedor, para los que nos ayudan a construirlo, para los vecinos que nos acompañan.
Para los poetas, para los fotógrafos, para los narradores, para los pintores; para los memoriosos, para los nostálgicos y para los desmemoriados también.Para los que creen, para los descreídos, para los que colaboran y para los que tienen recelo de hacerlo, para los amigos, para los conocidos y para los que aún ni sabemos que están aquí, para los que están lejos y para los que están cerca.
Para nuestros padres, nuestros abuelos, por la memoria, por los que están y por los que están pero no se ven.Para los que alguna vez pisaron nuestra tierra, para los que dejaron allí alguno de sus brotes, para los que plantaron allí algunos de sus árboles, para los que tuvieron allí algunos de sus hijos, para los que descansan en la Gran Casa Blanca del fin del Boulevard, para los que nos llevan a pasear de la mano por la historia y el recuerdo.
Para los que nos muestran atardeceres en la laguna, para los que nos convocan a llevarle una flor a Ceferino, para los que se detienen a respirar el aire del potrero, para los que atan una cinta blanca a Pancho Stea en su árbol de recuerdos, para todos aquellos que nos cuestionan desde algún lugar sin asidero, para quienes critican sin motivo, para los que tienen rencor o miran con desconfianza, para los que no creen en la buena voluntad y para los que indefectiblemente están ahí queriendo ser quizá y no pudiendo.
Para todos ellos y muchos más las puertas están abiertas, así como se abre un nuevo año, que se acerca con un olor diferente, con aroma fresco, con extraños y renovados aires, con interminables expectativas, con proyectos y con esperanzas de cambio, de crecimiento y de suma de voluntades.
Solo hay que entrar, como antes, como en el campo, un “Ave María Purísima” es suficiente para unirse a esta acumulación de energías compartidas, ni siquiera es necesario golpear las puertas, porque no hay tranqueras y no hay candados, no hay cerrojos ni pasadores, solo hay una gran calle, con un letrero bien grande que dice “General Guido” que nos invita a entrar, o en todo caso a regresar, para construir, para restaurar, para perdonar, para zanjar diferencias. Una calle que nos lleva al mismísimo corazón, tierra adentro de nuestra esencia, campo afuera de los resentimientos. Ese camino significa mucho más que una entrada a un lugar en el mundo, significa apropiarse de nuestra propia existencia.
¡Adelante! Nuestras puertas siempre estarán abiertas… pa´lo que guste mandar…
Deseo, sinceramente, que el año que está por llegar nos recargue de la paz y del amor suficiente para vivir con conciencia y compromiso y que por estas puertas comiencen a entrar todos aquellos que quieran aumentar la identidad, la memoria y el crecimiento sostenido de un pueblo que siempre sentí como mi lugar en el mundo.


Me quedo preparando el mate, en la puerta; abierta de par en par para recibir un año que presiento cargado de nuevos amigos, con la compañía de los viejos aliados en el cariño, de algunos tantos conocidos y de todos aquellos que están por venir. Un abrazo muy grande.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

La Mateada del reencuentro

“Despojados de su memoria, los pueblos se opacan mueren y suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que llaman a no recordar, apalabrados por ilusionistas que susurran que hoy todo empieza de nuevo. Las raíces pueden secarse si una voluntad de memoria no se opone a la voluntad de olvido. Sin esta finalidad no hay ética posible”. Héctor Schmucler (1994 Revista Universidad Nacional de Córdoba).

Propongo realizar “La Mateada del Reencuentro” para rearmar esas historias que nos pertenecen a todos, para que los jóvenes, más jóvenes, recuperen el pasado de boca de los vecinos que se cruzan a diario en las calles del pueblo. Sin que deban por ello abandonar “esa pasión llamada fútbol”, ni las actividades aeróbicas, ni los talleres, ni el coro, ni el grupo de danzas, ni los oficios religiosos del domingo.
Los vuelvo a invitar a una Mateada solidaria, conciliadora. Es necesario construir el dialogo. Les propongo encontrarnos aquí o en La Gallineta, pero encontrarnos. No es tan difícil, entre todos estamos logrando cosas, que ustedes aún parecen no ver. Este mediodía, telefónicamente Juan Cruz Pigretti, me comentaba lo útil que resultó la llegada, de esos "poquitos elementos" un (1) otoscopio, los tres (3) Ambú (resucitadores bolsa), los collares cervicales, la caja de sutura… yo, le enumeraba las cosas que hemos reunido al día de hoy, que pronto estarán llegando, a nuestra querida Sala de Primeros Auxilios.

La Unidad Sanitaria de General Guido, foto del blog Vivir en Guido


Ni bien corté recordé “Los collares cervicales deben ser aplicados al paciente después de que la cabeza ha sido alineada a una posición neutral, si esto no se hace, el collar es extremadamente peligroso y está contraindicado”… Pensé entonces, que sería muy bueno organizar un programa de capacitación para la comunidad sobre la primera asistencia hasta la llegada del profesional, ven, una cosa lleva a la otra. Hace poco, la Escuela de Fútbol Infantil Héctor Barragán realizó una importantísima charla, sobre “Reanimación Cardiopulmonar”, podríamos ahora, repetirla, ampliarla, organizando una jornada sobre “Apoyo Vital Prehospitalario en Trauma”, con la participación de Médicos, Enfermeros, Bomberos, Policía, Docentes, Profesores de Educación Física, Papás, Mamás, la comunidad toda. Nunca está de más saber estas cosas, aprenderlas hace la diferencia.

En fin nosotros desde aquí, “fastidiando”, llamando amigos, juntando libros para la escuela 16, colaborando con la Unidad Sanitaria, leyendo las hermosas palabras que nos dejo Diego Sachella. Tomando mate...Nosotros sumando y esperándolos

jueves, 13 de septiembre de 2007

¿Pongo la pava?

"El Mate no es una bebida. Bueno, sí, es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate por que tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate provoca exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estas con alguien y te hace pensar cuando estas solo"…la primera vez que escuche esto fue en las voz inconfundible de Lalo Mir, por entonces en Radio Mitre, recomiendo que lean a Lalo ¿Dónde? En Weblog Clarín “Lalocura” imperdible como el mismo Lalo…
Sigan leyendo
...“Cuando llega alguien a tu casa, la primera frase es "hola" y la segunda "¿unos mates?". Esto pasa en todos los hogares, ya sean ricos o pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o hacen huevo. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos. Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando ese cachito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón... Cuando conocés a alguien, lo invitás a compartir unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: "¿dulce o amargo?". El otro responde: "como tomes vos".
Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez unos mates solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones. El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores... Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. La charla, no el mate. Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y viceversa. Es la sinceridad para decir: "¡basta, cambiá la yerba!". Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, "¿está caliente, no?". Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno. Es la obligación de decir "gracias", al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir. Ahora vos sabés, un mate no es solo y un mate. Ta bueno, ¿Pongo la pava?"...
¿El Autor del texto?, dicen que le pertenece a un Santafecino Javier Guastavino, si no fuera así, agradeceré que me corrijan. Y para ilustrarlo, el más grande de los Rosarinos.
Y ahora me quedo, tomando unos matecitos y escuchando Radio ¿Cuál? Mitre, por supuesto. A Lalo, elijo verlo en el Canal Encuentro.
Hoy pase tempranísimo, pero volveré por que ya saben que “El que toma mate vuelve”